La Cara Amable de la Cura
Publicat: noviembre 5, 2020
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En resum: El 5 de noviembre se celebra el Día Mundial del Cuidador. En este día, se pretende dar visibilidad a la problemática de los cuidadores con intención de motivar medidas administrativas…

El 5 de noviembre se celebra el Día Mundial del Cuidador. En este día, se pretende dar visibilidad a la problemática de los cuidadores con intención de motivar medidas administrativas que…

En este día, se pretende dar visibilidad a la problemática de los cuidadores con intención de motivar medidas administrativas que los suministren unos muy necesarios recursos. Al mismo tiempo, es interesante que desde los agentes de intervención (Equipos de salud, centros de Servicios Sociales …) también se los aporte luz a los cuidadores sobre la importancia de pedir ayuda.

A través de mi experiencia profesional, podría enumerar multitud de casos en que los síntomas de sobrecarga del cuidador se producen mediante el siguiente esquema:

PENSAMIENT TIPO: > > > > > CONDUCTA:

– Quien mejor que yo para cuidarl@?

– Cuidarl@ es mi obligación…

> > > > > Se asumen retos, tareas poco realistas.

RESULTADO: > > > > > EMOCIÓN:

– No se consigue la esperado –> Frustración.

Como propietario de un centro de día, he tenido que trabajar a menudo al reestructurar el tipo de pensamientos que expongo unas líneas atrás porque el cuidador acepte que necesita una descarga. Cuidadores que van al centro con un estado hiperalerta, con agitación psicomotriz, lenguaje casi desorganizado, expresando insomnio y preocupaciones constantes. También cuidadores con expresión y postura corporal derrotadas, pensamientos pesimistas … Cuidadores que, como se suele decir, “con la cara pagan”. Y todo y la agobiante evidencia, son cuidadores que presentan enorme resistencia a dejarse ayudar y requieren más apoyo en el proceso de adaptación a centro o más incremento de horas y/o servicios que la misma persona grande que inicia su estancia con nosotros. Los casos que voy comentando, un golpe resueltos, presentan un elevado índice de alivio con relación a los síntomas de sobrecarga. Refieren tener una situación “mucho más tranquila” o “más soportable”.

Hecha la reflexión anterior, cambio de tercio aportando mi perspectiva sobre la cura. Creo que, en el proceso de ajustamiento a la pérdida funcional, la persona que tiene cura tiene que acompañar abordando la cuestión de la manera más natural posible. Tanto el cuidador informal en el entorno doméstico como el profesional que lo hace en un contexto de recurso especializado. Se tiene que garantizar un abordaje en que se considera la persona dependiente:

– Como un más, fuera del estigma de la enfermedad que lo incapacite.

– Con unos hábitos e intereses determinados, que conviene tener en cuenta para prevenir alteraciones de conducta.

– Con unas motivaciones y necesidades concretas, que al ser consideradas promoverán bienestar.

Al final, la persona grande dependiente suele buscar, como también cualquier ser humano, una interacción social satisfactoria en la cual hace falta incluso (si es posible) el sentido del humor. Es una persona con la cual se mantiene una relación social (familiar, amigo, compañero, alguien con el cual se pasa unas horas en el día …) y simplemente se le da el apoyo que pueda necesitar (ni una gota de más, por dignidad) para el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

Este abordaje es el que suele dar mejores resultados en cuanto a bienestar de la persona cuidada, sensación subjetiva de apoyo y percepción de salud. A su vez, esto revierte en mejor relación entre cuidador y persona cuidada, mejor sentimiento de autoeficacia por parte del cuidador y mayor sentimiento de satisfacción laboral si este es cuidador formal.

En el presente texto, pretendo dar visibilidad, a la cara más amable de la cura. A tal efecto, entrevisto a Yolanda, una de las gerocultores de Centro de Día Vínculos (del cual soy co-gerente) y apasionada de su trabajo. Al fin y al cabo, los cuidadores formales de nuestro sector son uno de los colectivos más vulnerables al síndrome del trabajador quemado (burnout).

Para hacer más manejable todo el que Yolanda nos aportó a la entrevista, he planteado una representación en forma de hexágono (con el permiso de un gran amigo que me dio la idea). En esta, se disponen los principales elementos que conforman su experiencia de tener cura de personas grandes y se ve en la imagen que ilustra el artículo.

Nuestra entrevistada se expresa aquí reafirmando los valores de nuestro centro. La preparación de las cuidadoras y el personal del centro han permitido que los usuarios creen vínculos con estos de familiaridad y de amistad. Se ha conseguido hacer de su día a día algo especial. Sobre todo, en el hecho de conseguir que durante toda la jornada los usuarios estén siempre ocupados. Nuestro mayor agradecimiento a Yolanda, por habernos permitido hacer este artículo, reafirmando los valores de nuestro centro.

Carlos del Río
Fundador-Gerente del Centro de Día Vincles

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