Sobrecarga del cuidador y riesgo de maltrato
Publicat: junio 14, 2022
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En resum: En este artículo pretendemos relacionar la sobrecarga del cuidador y el riesgo de maltrato hacia la persona adulta mayor con dependencia.
Sobrecàrrega del cuidador i risc de maltractament

En este artículo pretendemos relacionar la sobrecarga del cuidador con el riesgo de maltrato hacia la persona con dependencia. Antes, es necesario abordar qué es el maltrato, definir los tipos y los indicadores que encontramos.

Desde mediados de los años 70, el abuso y la negligencia hacia las personas mayores emerge como un problema social privado, que provoca reacciones en la sociedad, generando el reconocimiento de este problema a nivel público.

Diversos estudios indican que el problema del maltrato hacia las personas mayores ha sido ejercido especialmente por aquellas personas que se encuentran más cercanas a su círculo social, como por ejemplo familiares, cuidadores, vecinos e incluso personal de hospitales y residencias.

El perfil de la persona maltratada es habitualmente una persona pasiva, dependiente y vulnerable. Habitualmente esta persona está sola y aislada, por lo que está limitada para denunciar la situación de abuso.

En muchos casos, puede existir entre víctima y maltratador una larga y compleja historia de dificultades, demandas y necesidades recíprocas insatisfechas.

 

Definición y tipo de maltrato

 
De acuerdo con la Declaración de Toronto (2002), el maltrato es definido como un “acto (único o reiterado) u omisión que causa daño o aflicción a una persona mayor, que se produce en el seno de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza”.

  Los tipos de maltrato más comunes son:

Físico: Uso de la fuerza física, que puede provocar una lesión, herida, dolor o discapacidad.
Psicológico: Acción de infligir pena, angustia o dolor a través de palabras y acciones no verbales.
Sexual: Contacto sexual sin consentimiento, tales como la violación, un acto forzado o la fotografía sexual explícita.
Económico: Uso ilegal o indebido de las finanzas o propiedades pertenecientes a la persona mayor. Por ejemplo, robo de dinero, desaparición de joyas u objetos de valor.
Negligencia: Hace referencia a la no atención de las necesidades de la persona mayor. Se incluyen las necesidades básicas de salud, vestuario, alimentación y seguridad, entre otros. La negligencia puede ser activa o pasiva, intencional o no intencional y se define como el rechazo o fracaso en el cumplimiento de las responsabilidades por parte de la persona que cuida a la persona mayor.
Abandono: Deserción de la persona cuidadora que cuida a la persona mayor y la desampara voluntariamente.

Es importante mencionar que los actos de negligencia o violencia pueden ocurrir en cualquier clase social, cultura y en todos los niveles educacionales.

 

¿Qué elementos o indicadores nos ayudan para reconocer posibles situaciones de maltrato?

 
Indicadores físicos:

• Pérdida de peso, desnutrición o deshidratación sin una enfermedad de base que lo justifique.
• Marcas, hematomas, quemaduras, laceraciones, escaras, heridas mal cuidadas.
• Evidencia de atención inadecuada, mala higiene corporal y de la piel.
• Palidez, ojeras, mala cara.
• Vestimenta descuidada, sucia, inapropiada para la estación del año.
• Historia de lesiones o accidentes inexplicables.

Indicadores de conducta:

• Pasividad, retraimiento, resignación.
• Tristeza, desesperanza, indefensión, depresión.
• Ansiedad, agitación, miedo.
• Temor por hablar libremente.

Indicadores sexuales:

• Presencia de síntomas y signos de infecciones recurrentes, dolor, hematomas y sangrado en la región anal y genital.
• Ropa interior rasgada o manchada con sangre.
• Dificultad de la marcha, dolor abdominal sin causa aparente.
• Conducta agresiva, aislamiento, retraimiento, autoagresión.
• Comportamiento inapropiado ante la presencia de ciertas personas, tales como tics, exhibición, comentarios fuera de sitio.

Indicadores de abuso financiero:

• El nivel de cuidado de la persona mayor no corresponde a sus posibilidades económicas.
• Desaparición en la vivienda de objetos personales, joyas, etc.
• Cuentas o facturas sin pagar.
• Actividad inusual en las cuentas bancarias, retirada de dinero desde el cajero automático sin consentimiento de la persona mayor.
• Firmas de documentos legales, poder o testamento, cuando en realidad carece de capacidad para hacerlo.

 

Sobrecarga del cuidador y riesgo de maltrato

 
El cuidado de las personas mayores dependientes puede ser de origen formal o informal. Si el cuidado proviene desde residencias u hospitales, donde el personal sanitario tiene formación en cuidados, son fuentes formales. Si las fuentes de cuidado provienen de las familias serán llamadas fuentes informales.

Por otra parte, las consecuencias de cuidar a una persona dependiente durante todo el día, donde las demandas son constantes e intensas, traerá como consecuencia estrés físico y psicológico. Esta situación puede verse agravada si la persona no tiene un entrenamiento formal en relación con la enfermedad y con los cuidados que se requieren.

El cuidado de las personas mayores dependientes puede resultar una tarea estresante llamada sobrecarga del cuidador. Esta situación puede traer graves efectos no sólo en la salud del cuidador, sino que también en la persona dependiente, pudiendo encontrar la presencia de maltrato y/o negligencia hacia ésta. (Ruiz-Robledillo y Moya-Albiol, 2012).

Varios estudios han señalado que los síntomas más frecuentes que presentan las cuidadoras y cuidadores son: estrés, cansancio, insomnio, irritabilidad, frustración, pesar. Presentan además estado de ánimo depresivo y son más propensas a tomar tranquilizantes y/o antidepresivos.

 

Factores de riesgo de posible maltrato:

 
Factores de riesgo en la persona mayor vulnerable:

• Presencia de problemas físicos como la incontinencia, la discapacidad y la dependencia física.
• Deprivación sensorial como ceguera, sordera o trastornos del habla.
• Presencia de deterioro cognitivo como problemas de la memoria, aprendizaje, concentración, las demencias, la enfermedad de Alzheimer u otros.
• Alteraciones de la conducta y psicológicas, tales como cambio de personalidad, conducta incoherente, delirios, entre otros.

Factores de riesgo de la persona cuidadora:

• Trabajo agotador sin descanso.
• Falta de espacio y tiempo personal.
• Sentimiento de aislamiento psicosocial.
• Sentimiento de ser explotado por otros.
• Percepción de necesidades básicas insatisfechas.
• Falta de apoyo por parte de otros familiares.
• Cambio de estilo de vida de forma involuntaria.
• Responsabilidad absoluta del cuidado o incapacidad para recibir ayuda.
• Falta de información sobre la enfermedad y su evolución
• Falsas expectativas sobre las capacidades de la persona mayor.
• Demanda permanente y excesiva por parte de la persona mayor.
• Enfermedad física o mental del cuidador (dependencia de drogas y/o alcohol).

Factores de riesgo de las y los cuidadoras/es remunerados:

• Trabajar solo/a.
• Ambiente inapropiado para el cuidado.
• Pocas visitas.
• Contacto mínimo con el mundo exterior.
• Falta de supervisión.
• Falta de espacio personal.

 

¿Cómo evitar situaciones de maltrato provenientes de los cuidadores?

 
Existen diversas estrategias que pueden ayudar a prevenir situaciones de maltrato en las personas mayores. Entre ellas, se pueden mencionar las campañas de promoción de bienestar en las personas mayores, que se pueden realizar a través de medios de comunicación masiva. Asimismo, existen campañas de prevención del maltrato, que tienen la finalidad de evitar y prevenir estas situaciones. Estas campañas también se pueden realizar por televisión, radios, carteles.

Por otra parte, también es necesario entrenar al personal sanitario de centros de día, residencias y hospitales para observar y manejar los indicadores de maltrato y detectar los posibles casos, con la finalidad de intervenir a tiempo y frenar el abuso a que se ven sometidas a las personas mayores vulnerables.

Por último, existen recursos legales que pueden ayudar a sacar a las personas mayores maltratadas del lugar del abuso y protegerlas en lugares seguros y apropiados.

Si necesitas ayuda en este tema u otros aspectos relacionados con la atención y/o el cuidado de las personas adultas mayores, estamos a tu disposición a través del WhatsApp de Senior Coach y el servicio de Consultas.

Autora: Verónica Torres (psicogerontóloga en prácticas de Centre de Dia Vincles)

Referencias bibliográficas:

  • Macias, J., Gillén, F., Ribera, J. (2001-2002). Geriatría desde el principio.
  • Ruiz-Robledillo, N. y Moya-Albiol, L. (2012). El cuidado informal: una visión actual. Revista de motivación y emoción, 1, 22-30.
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